Moverse por una ciudad dice mucho de cómo se vive en ella. De cómo se respira, de cuánto ruido hay en las calles y de a quién están pensados los espacios públicos. En Coslada, ese debate vuelve a estar sobre la mesa con la aprobación inicial de la Zona de Bajas Emisiones, una medida que marca un cambio en la forma de entender la movilidad urbana y la relación entre tráfico, salud y calidad de vida.
La implantación de esta zona no es una decisión aislada. Forma parte de un marco legal estatal que obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a adoptar medidas para reducir la contaminación atmosférica. Además, pretende alinearse con la nueva Directiva Europea de Calidad del Aire 2030. También responde a una realidad local: la necesidad de avanzar hacia un modelo de ciudad más habitable, con menos emisiones y más espacio para las personas.
El proyecto ha sido aprobado inicialmente en el Pleno municipal y abre ahora un periodo de información pública antes de su puesta en marcha definitiva.
Qué es la Zona de Bajas Emisiones de Coslada
La Zona de Bajas Emisiones de Coslada delimita un área urbana en la que se restringirá el acceso a determinados vehículos en función de su nivel de emisiones contaminantes. El objetivo principal es reducir la presencia de los vehículos más contaminantes y mejorar la calidad del aire, especialmente en zonas con mayor densidad de tráfico.
Según la propuesta presentada, las restricciones afectarán únicamente a vehículos sin etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico que no sean residentes en la zona. Los vecinos y vecinas que vivan dentro del perímetro podrán seguir accediendo con normalidad, al igual que los servicios esenciales y otros supuestos contemplados en la normativa.
La ZBE no entrará en funcionamiento de manera inmediata. Antes habrá un periodo de adaptación e información a la ciudadanía para explicar cómo funcionará el sistema, a quién afecta y qué excepciones están previstas.
Cuándo entrará en vigor y cómo se aplicará
Está previsto que la Zona de Bajas Emisiones comience a aplicarse en el segundo trimestre de 2026. El Ayuntamiento desarrollará una fase inicial de seis meses centrada en la comunicación y la pedagogía, con el objetivo de que la ciudadanía conozca con antelación los cambios y pueda adaptarse sin incertidumbre.
La implantación será progresiva y contará con sistemas de control que permitan garantizar el cumplimiento de la normativa sin generar situaciones de confusión o sanciones innecesarias en las primeras etapas. El planteamiento municipal es que la ZBE sea una herramienta de mejora urbana, no un elemento punitivo.
Salud, medio ambiente y espacio público
Más allá del tráfico, la Zona de Bajas Emisiones tiene un impacto directo en la salud pública. La reducción de partículas contaminantes y de óxidos de nitrógeno está vinculada a una menor incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, especialmente en población vulnerable como menores y personas mayores. La mala calidad del aire provoca cada año en España alrededor de 25.000 muertes prematuras, una cifra que, trasladada a la población de Coslada, se traduce en unas 50 muertes tempranas anuales. Coslada necesita reducir en torno a un 30% sus niveles actuales de contaminación, y la Zona de Bajas Emisiones se configura como la principal herramienta para alcanzar esta meta.
El tráfico rodado constituye la principal fuente de contaminación en las ciudades. En el caso del dióxido de nitrógeno, representa hasta el 75% de las emisiones, y en Coslada supera el 60%. Según las estimaciones técnicas, la ZBE permitirá reducir en su primer año más de un 10% las concentraciones de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión.
Además, la medida se enmarca dentro de una estrategia más amplia de movilidad sostenible que incluye el impulso del transporte público, los desplazamientos a pie y en bicicleta, y la recuperación del espacio público para usos más amables.
Desde el Ayuntamiento se insiste en que la ZBE no pretende expulsar a nadie de la ciudad, sino ordenar el uso del vehículo privado y avanzar hacia un modelo urbano más equilibrado y silencioso.
Un proceso abierto a la ciudadanía
Con la aprobación inicial, se abre ahora un plazo para la presentación de alegaciones y sugerencias. Este periodo permitirá ajustar el proyecto final y recoger aportaciones de vecinos, entidades y colectivos que quieran participar en el diseño definitivo de la Zona de Bajas Emisiones.
La implantación de esta medida supone un cambio relevante en la vida cotidiana de Coslada. Por eso, el proceso se plantea como una transición gradual, con información clara y tiempo suficiente para adaptarse.





