El plan de asfaltado en Coslada ya es visible en muchas calles del municipio. Máquinas, cortes puntuales y operarios trabajando forman parte del día a día en barrios donde el estado del firme llevaba tiempo generando quejas. Pero lo que hay detrás va más allá de una simple operación de mantenimiento.
Un proyecto en marcha con más de 2 millones de euros
El Ayuntamiento ha puesto en marcha un Plan de Asfaltado y Renovación de Señalización que supera los 2 millones de euros de inversión. El objetivo es actuar sobre los tramos más deteriorados, tanto en zonas residenciales como en vías clave para el tráfico diario.
Según los datos municipales, la intervención alcanzará más de 101.000 metros cuadrados de superficie. No se trata solo de extender una nueva capa de asfalto. Los trabajos incluyen fresado del firme, aplicación de riego de adherencia, corrección de tapas y arquetas, además de la reparación de hundimientos.
Es decir, una actuación en profundidad que busca alargar la vida útil de las calzadas y reducir problemas estructurales que no se solucionan con parches rápidos.
Barrios afectados y criterios técnicos
El plan no se ha diseñado al azar. Detrás hay una evaluación técnica realizada por el área de Vías y Obras de la Concejalía de Política Territorial. Esa revisión ha permitido identificar los puntos con mayor deterioro o con riesgo elevado de accidentes.
Esto explica por qué algunas calles han sido priorizadas frente a otras. No solo se ha tenido en cuenta el desgaste visible, sino también factores como el volumen de tráfico o el estado de la base del firme.
En la práctica, esto se traduce en intervenciones repartidas por distintos barrios de Coslada, donde el asfalto acumulaba años de desgaste por uso intensivo y condiciones climáticas.
Señalización y ajustes en la red viaria
El plan no se limita al asfalto. Una parte importante del proyecto es la renovación de la señalización horizontal. En total, se actuará sobre más de 37.000 metros lineales.
Esto incluye pasos de peatones, líneas de carril y otras marcas viales que, en muchos casos, habían perdido visibilidad. Y no es un detalle menor. La señalización influye directamente en la seguridad, especialmente en zonas con tráfico denso o cerca de centros educativos.
Además, se están realizando ajustes en intersecciones, retranqueos de redes y modificaciones puntuales del trazado. Son cambios menos visibles, pero que buscan mejorar la circulación y evitar puntos conflictivos.
Continuidad del plan: un segundo proyecto en camino
El actual plan no será el único de 2026. El Gobierno municipal ya trabaja en un segundo proyecto de características similares, aunque con una inversión aún mayor: más de 4 millones de euros.
La previsión es que este nuevo plan arranque después del verano, entre septiembre y octubre. La idea es ampliar las actuaciones a más calles y continuar con la renovación progresiva de la red viaria.
Este enfoque encaja con las campañas de repavimentación que el Ayuntamiento ha desarrollado en los últimos años. De hecho, hace poco más de un año se ejecutó un plan específico en zonas industriales.
Un problema estructural en muchas ciudades
El caso de Coslada no es aislado. El deterioro del asfalto es un problema habitual en municipios con tráfico intenso y redes viarias envejecidas. Además, están los efectos del clima adverso que estamos viviendo estos últimos años.
La diferencia está en cómo se aborda. Frente a intervenciones puntuales, este tipo de planes integrales permiten actuar de forma coordinada, priorizando zonas críticas y optimizando recursos.
Queda por ver el impacto real una vez finalicen los trabajos. Pero lo cierto es que, a pie de calle, los cambios ya empiezan a notarse.





