La imagen que durante años acompañó a las ruinas de la antigua discoteca Attica ha desaparecido. El poblado chabolista levantado sobre el solar situado junto a la A-2 ha sido desmantelado tras una nueva resolución judicial que ha permitido a los propietarios recuperar la parcela. Sin embargo, el problema no ha desaparecido del entorno: buena parte de sus ocupantes se ha trasladado a una explanada ubicada a escasos 100 metros del lugar.
El operativo, llevado a cabo por la Policía Nacional, permitió identificar a los residentes, desalojar el recinto y desmontar las infraviviendas que habían ido creciendo sobre los restos de la emblemática sala de fiestas. Durante los últimos años, el asentamiento llegó a convertirse en uno de los mayores núcleos chabolistas del entorno de Madrid junto a la autovía A-2.
Un traslado inmediato al otro lado de la A-2
Lejos de abandonar la zona, los antiguos ocupantes han levantado un nuevo campamento cruzando la autovía. Según la información publicada por distintos medios, se han instalado en una explanada situada entre la M-21 y el río Jarama, utilizando buena parte de la madera y los materiales que recuperaron de las construcciones desmontadas en Attica para volver a edificar sus chabolas.
Este desplazamiento ha generado incertidumbre sobre si el desalojo supondrá una solución definitiva o simplemente un cambio de ubicación del asentamiento.
Años de conflictos y un largo proceso judicial
El desmantelamiento pone fin a una situación que se había prolongado durante años. El solar de la antigua Attica, abandonado desde hace décadas tras el cierre de la conocida discoteca, fue transformándose poco a poco en un asentamiento de infraviviendas.
La recuperación de la parcela no ha sido inmediata. Los propietarios tuvieron que afrontar un proceso judicial complejo que, en un primer momento, no les dio la razón. Finalmente, una nueva resolución permitió ejecutar el desalojo y devolverles la posesión del terreno.
Durante este tiempo, vecinos de la zona habían denunciado reiteradamente problemas de seguridad (la mayoría de ocupantes de las infraviviendas se dedica al carterismo), acumulación de residuos y el deterioro del entorno. También existía preocupación por el impacto ambiental derivado del vertido de basura en las inmediaciones del río Jarama.
Un solar vacío y un futuro aún por definir
Tras la retirada de las construcciones ilegales, la parcela donde se encontraba la antigua discoteca presenta ahora un aspecto completamente distinto. Las chabolas han desaparecido y únicamente permanecen los restos del antiguo complejo de ocio, convertido desde hace años en un símbolo del abandono.
No obstante, el traslado de los ocupantes a una parcela muy cercana mantiene abiertas las dudas sobre la evolución de la situación. Aunque los propietarios han recuperado finalmente el solar de Attica, el asentamiento no ha desaparecido del entorno, sino que se ha desplazado apenas unos metros, donde ya han comenzado a levantarse nuevas construcciones provisionales.





