El resultado dice una cosa, pero el partido cuenta otra. Camioneros de Coslada volvió a medirse a uno de los gigantes de la liga, Las Rozas Black Demons, en Valleaguado. Y aunque el marcador final fue claro, dejó una sensación distinta a la que suele acompañar a una derrota abultada. Hay algo que empieza a moverse en el equipo.
Un arranque cuesta arriba ante un rival de nivel
El choque, correspondiente a la octava jornada de la LNFA, arrancó con el guion esperado. Dominio visitante y dificultades para los locales. Black Demons impuso su ritmo desde el inicio, aprovechando los errores ofensivos de Camioneros y castigando cada oportunidad.
Antes del descanso, el partido ya parecía encarrilado. Los visitantes sumaron tres touchdowns, obra de Jorge García Valcárcel, Emilio Ibáñez y Pablo Sánchez “Chetu”, acompañados por los puntos extra de Jesús Pérez. El 0-21 al descanso no solo reflejaba la diferencia en el marcador, sino también en la ejecución.
Y eso, además, con un contexto complicado para los cosladeños. Las bajas por lesión y varias ausencias importantes condicionaron la rotación y limitaron las opciones del cuerpo técnico.
Reacción tras el descanso: orgullo y ajuste
Pero el segundo tiempo fue otra historia. No porque cambiara el resultado final, sino porque cambió la actitud y, sobre todo, la eficacia.
El equipo dirigido por Azael Asensi ajustó piezas. La defensa empezó a contener mejor. Y ahí llegó una jugada clave: un fumble recuperado por la zaga, liderada por Daniel Arista. Ese balón cambió la dinámica.
A partir de ahí, el ataque empezó a funcionar. Sergi Barbero encontró a Iván Iordanov en una conexión que acabó en touchdown. Era el 7-21 y, por primera vez, el partido parecía abierto.
No fue un espejismo. En el último cuarto, otra acción aérea de Barbero, esta vez hacia Pablo Saló, terminó en la end zone. Con el extra point de Diego García, el marcador se ajustó hasta el 14-35.
El parcial de la segunda mitad se equilibró. Y eso, ante un rival de este nivel, no es un detalle menor.
Andy Vera, el nombre propio del partido
En un encuentro con altibajos colectivos, hubo actuaciones individuales que sostuvieron al equipo. La más destacada fue la de Andy Vera.
El jugador rindió en ambos lados del campo. Intercepción, retorno espectacular y presencia constante en las jugadas clave. Su rendimiento fue uno de los pocos focos de energía continua durante todo el partido.
Y también un recordatorio de que, incluso en días difíciles, hay piezas sobre las que construir.
Black Demons consolida su liderato
Por parte visitante, el partido refuerza su condición de favorito. Con esta victoria, Black Demons se afianza en lo más alto de la Conferencia Oeste y asegura la ventaja de campo de cara a los playoffs.
Un paso más en una temporada que, hasta ahora, están gestionando con autoridad.
Lo que viene: una final anticipada en Gijón
Para Camioneros, la lectura es más compleja. Derrota clara, sí. Pero con matices que invitan a mirar hacia adelante con algo de optimismo.
La mejora ofensiva, la capacidad de reacción y el carácter mostrado en la segunda mitad no son casualidad. Son señales. Y llegan justo antes del partido más importante del tramo final.
El próximo 12 de abril, el equipo viajará a Asturias para enfrentarse a Gijón Mariners en Las Mestas. Un duelo directo. Una oportunidad real de seguir dependiendo de sí mismos en la lucha por los playoffs.
No hay margen para errores. Pero tampoco falta actitud.
Porque si algo dejó claro este partido en Valleaguado es que, aunque el marcador castigue, el equipo no se ha caído. Y eso, a estas alturas de la temporada, importa más de lo que parece.





