El derbi entre Camioneros de Coslada y Osos Rivas volvió a reunir este sábado todo lo que hace especial al fútbol americano madrileño: rivalidad antigua, gradas llenas y un partido que se jugó más en las trincheras que en el marcador. El duelo, disputado en el Polideportivo Valleaguado, dejó un 3-21 final para los visitantes. Pero la historia del encuentro fue bastante más compleja que ese resultado.
Porque durante buena parte de la tarde el choque fue una batalla de desgaste. Y también un pulso emocional entre dos equipos que se conocen demasiado bien.
Un derbi con historia y cuentas pendientes
El partido correspondía a la séptima jornada de la Liga Nacional de Fútbol Americano Serie A 2026. No era una cita cualquiera. La ida ya había sido ajustada, con victoria ripense por 14-13, y ambos equipos llegaban con la mirada puesta en los playoffs.
El ambiente acompañó desde el inicio. La grada se tiñó de azul para empujar a Camioneros en su campo, conocido entre la afición como Camioneros Park. El saque de honor lo protagonizó José Luis “Joe” Llorente, exjugador del Real Madrid de baloncesto y medallista olímpico en Los Ángeles 1984.
A eso se sumaba otro ingrediente: varios jugadores habían defendido ambas camisetas en diferentes etapas. De ahí que algunos comentaristas bautizaran el choque como “el partido del morbo”.
Pero una vez que el balón voló por primera vez, lo que mandó fue el fútbol americano.
Un primer tiempo dominado por las defensas
Desde el arranque quedó claro el planteamiento de Osos. El equipo de Rivas apostó por un juego terrestre constante, con protagonismo para los corredores Michiah Quick y Kyle Jenkins.
Camioneros respondió con su defensa.
La línea interior, con Roy Jurado como nose tackle, aguantó bien los primeros embates. Detrás, los linebackers liderados por Toni Pérez —de regreso al equipo— y Daniel Arista mantuvieron el centro del campo bajo control.
Uno de los momentos que pudo cambiar el partido llegó en una acción defensiva. Andy Vera interceptó un pase y avanzó hasta la yarda 30 rival. La grada se levantó. Pero la jugada terminó en nada tras un fumble de Adrián Escudero.
En el segundo cuarto llegó el primer golpe visitante. Johan Bayles encontró espacio en una carrera que terminó en touchdown. El extra point de Lucas Llopis puso el 0-7.
Camioneros tuvo otra oportunidad tras un gran retorno de patada de Andy Vera. Sin embargo, el ataque azul perdió una pieza clave cuando Edu Mayén, uno de los jugadores más determinantes del equipo, tuvo que abandonar el campo por una lesión en la clavícula.
El descanso llegó con ese 0-7. Corto en el marcador. Intenso en el juego.
Camioneros reacciona, pero Osos sentencia
La segunda parte arrancó con una reacción local. El ataque dirigido por el head coach Azael Asensi combinó carreras de Pablo García “Tanqueta” con pases hacia Iván Iordanov y Luis Flores.
El esfuerzo dio resultado. Diego García transformó un field goal que acercó a Camioneros hasta el 3-7.
Parecía el momento del partido.
Pero Osos volvió a golpear. Primero con otra acción de Bayles, que rompió la defensa tras una pantalla para ampliar la ventaja. Después con una carrera corta de Kyle Jenkins que dejó el marcador en 3-21 tras el punto extra de Llopis.
El resultado final puede parecer amplio. Pero sobre el campo el choque fue mucho más cerrado y físico de lo que sugiere el marcador.
Mirando ya hacia Zaragoza
La victoria permite a Osos reforzar su posición en la pelea por los playoffs dentro de la conferencia oeste.
Para Camioneros, la derrota complica el camino. Aunque también deja señales positivas: una defensa competitiva y un equipo que no dejó de pelear pese a los golpes del partido.
El calendario no da tregua. En la próxima jornada los cosladeños viajarán para enfrentarse a Zaragoza Hurricanes, otro duelo exigente que puede marcar el rumbo de la segunda mitad de la temporada.
La afición blue, al menos, sigue ahí. Y en Valleaguado volvió a quedar claro que este equipo no se rinde fácil.





