El duelo entre Camioneros de Coslada y Zaragoza Hurricanes dejó algo más que un marcador. El 15-0 final en el campo de Movera obliga a mirar la clasificación con otros ojos. Y, sobre todo, a revisar qué está fallando cuando el equipo pisa territorio rival.
Un partido cerrado que se decidió por detalles
No fue una derrota amplia en sensaciones. Pero sí lo fue en eficacia. El encuentro arrancó con dos defensas imponiendo su ritmo, sin concesiones. El primer cuarto terminó sin puntos, en una batalla de trincheras donde cada yarda costaba un mundo.
La primera grieta llegó en el segundo cuarto. El quarterback local Juan Baró encontró a Eduardo Tudor en un pase profundo que rompió el equilibrio. Era el 6-0. El intento de punto extra fue bloqueado por Camioneros, un pequeño aviso de que el partido seguía abierto.
Tras el descanso, el guion no cambió demasiado. Intensidad alta, pocas concesiones y errores muy caros. Zaragoza amplió la ventaja con un field goal de Alberto Callén (9-0), mientras el ataque cosladeño seguía sin encontrar continuidad.
Un ataque sin ritmo en los momentos clave
Camioneros movió cadenas por momentos, pero sin la consistencia necesaria. Esa fue la clave. La baja del running back titular Ed Mayén obligó a improvisar con Andy Vera en esa posición, y el equipo lo notó.
Porque en este tipo de partidos no basta con avanzar. Hay que cerrar. Y ahí es donde el equipo se quedó corto. Cada intento ofensivo terminaba diluyéndose antes de entrar en zona roja, sin opciones reales de sumar.
En el último cuarto llegó la jugada que sentenció el partido. Con Camioneros obligado a arriesgar por aire, el quarterback Sergio Barbero conectó primero con Iván Iordanov, pero en la siguiente acción lanzó una intercepción que cambió el partido. El cornerback Pablo Martínez devolvió el balón hasta la yarda 15 rival.
Desde ahí, Jesús Sánchez no perdonó. Touchdown y 15-0 definitivo.
Una defensa que sí dio la cara
El marcador puede engañar. Porque la defensa de Camioneros estuvo a la altura durante buena parte del encuentro. Contuvo al rival, limitó su producción y sostuvo al equipo cuando el ataque no respondía.
El propio entrenador, Azael Asensi, lo dejó claro tras el partido. Valoró el esfuerzo defensivo, destacando la disciplina y la intensidad en cada jugada. Pero también reconoció el problema principal: la falta de continuidad ofensiva.
Y en partidos así, cada error pesa el doble.
La lesión que marcó el vestuario
Más allá del resultado, el golpe más duro llegó en forma de lesión. Guillermo Gereda, conocido como “Capitán Perú”, tuvo que abandonar el partido, dejando una baja sensible tanto en lo deportivo como en lo anímico.
El vestuario lo notó. Y el cuerpo técnico también. El propio Asensi quiso enviar un mensaje de apoyo, confiando en verle de vuelta cuanto antes.
Lo que viene: margen cada vez más estrecho
La derrota en Zaragoza no cierra puertas, pero sí reduce el margen de error. Hurricanes rompe su mala racha ante los cosladeños y sigue dependiendo de sí mismo para entrar en playoffs. Camioneros, en cambio, está obligado a ajustar rápido.
Porque la sensación es clara. El equipo compite. La defensa responde. Pero sin puntos no hay partido que sostener.
Y ahora ya no hay mucho espacio para fallar.





