El telón del Teatro Municipal de Coslada se abre este domingo con una historia que juega con la imaginación del público más joven. ‘La fábrica de las maravillas’ aterriza en la programación cultural local con una función matinal pensada para familias, aunque su planteamiento va más allá de un simple espectáculo infantil.
Una historia que se construye desde la imaginación
La fábrica de las maravillas parte de una idea sencilla: una fábrica donde todo puede ocurrir. Pero lo que sucede dentro no responde a una lógica industrial, sino a las reglas de la fantasía.
El espectáculo combina teatro, ilusionismo y participación del público. Y ahí está una de sus claves. No se trata solo de mirar, sino de formar parte de lo que ocurre en escena. Los niños no son espectadores pasivos. Intervienen, reaccionan y, en cierto modo, ayudan a que la historia avance.
Detrás del proyecto está Javier Ariza, un artista con trayectoria en el ámbito del teatro familiar y la magia escénica. Su trabajo suele apoyarse en un lenguaje directo, sin artificios innecesarios, que conecta bien con públicos de distintas edades.
Función única en Coslada
La cita es el domingo 22 de marzo de 2026 a las 12:30 horas. Estas sesiones de mañana se han consolidado en Coslada como una de las franjas más cómodas para el público familiar, especialmente en fines de semana.
El Teatro Municipal de Coslada, lleva años apostando por este tipo de programación. Y no solo en fechas señaladas. Durante toda la temporada mantiene una línea estable de propuestas para niños y niñas, combinando compañías consolidadas con creadores independientes.
En este contexto, La fábrica de las maravillas encaja sin forzar. Es una pieza que apuesta por lo cercano, por el juego escénico y por una narrativa que no necesita grandes despliegues técnicos para funcionar.
Más allá del entretenimiento infantil
Este tipo de espectáculos suelen moverse en una línea delicada: entretener sin caer en lo superficial. Aquí, la propuesta intenta ir un paso más allá. Introduce elementos que apelan a la creatividad, al pensamiento lateral y a la sorpresa. No se limita a encadenar trucos o escenas vistosas. Busca construir una experiencia con cierto recorrido.
Y eso se nota en el ritmo. No hay prisa por llegar a un final. Se da espacio a los silencios, a la reacción del público, a la improvisación. Algo que, en teatro familiar, no siempre es habitual.
Información práctica para asistir
Las entradas están disponibles a través de los canales habituales del Ayuntamiento de Coslada y la web del propio artista. Se recomienda adquirirlas con antelación, ya que este tipo de funciones suele tener buena acogida.
La duración del espectáculo está pensada para un público infantil, lo que facilita la asistencia con niños pequeños. Y el formato, sin pausas largas ni cambios complejos, mantiene la atención durante toda la función.
En definitiva, una cita cultural que no pretende reinventar el género, pero que sí apuesta por hacerlo bien. Con oficio, cercanía y una idea clara: que la magia funcione sin necesidad de grandes artificios.





