Hay textos que no envejecen. Y luego están los que, con el paso del tiempo, parecen volverse más incómodos. ‘Los cuernos de Don Friolera’, de Ramón María del Valle-Inclán, llega al Teatro Municipal de Coslada con una propuesta que no busca agradar, sino remover. La palabra clave aquí es clara: esperpento. Pero lo que se esconde detrás es más afilado de lo que parece.
Un clásico que incomoda porque sigue vigente
El punto de partida es sencillo. Un militar, Don Friolera, sospecha de la infidelidad de su esposa. Lo que podría ser un drama íntimo se convierte en una caricatura feroz del honor, los celos y la moral social. Valle-Inclán no escribe para consolar, escribe para deformar la realidad hasta que se vuelve reconocible.
La obra forma parte del llamado Martes de Carnaval, donde el autor gallego lleva al límite su concepto de esperpento: personajes exagerados, situaciones grotescas y una crítica directa a la España de su tiempo. Pero aquí está la clave: esa España no queda tan lejos.
Porque la obsesión por el qué dirán, la violencia envuelta en honor y la presión social siguen presentes, aunque cambien las formas.
La puesta en escena: entre lo teatral y lo incómodo
La versión que llega a Coslada no busca modernizar el texto a base de artificios. Se apoya en el propio material original. Y eso es una decisión relevante. Porque el lenguaje de Valle-Inclán ya es suficientemente incómodo por sí mismo.
La dirección opta por subrayar el carácter grotesco de los personajes sin caer en la parodia fácil. Don Friolera no es solo un hombre ridículo. Es alguien atrapado en un código de honor absurdo que lo empuja hacia decisiones extremas.
Y ahí es donde la obra aprieta. Porque el espectador no puede distanciarse del todo. Se ríe, sí, pero la risa se corta rápido.
Más allá del honor: una crítica social que sigue vigente
Reducir ‘Los cuernos de Don Friolera’ a una historia de celos sería quedarse en la superficie. La obra apunta más alto. Habla de una sociedad que premia la apariencia por encima de la verdad. Donde el honor importa más que la vida.
Valle-Inclán no juzga desde fuera, deforma desde dentro. Y eso es lo que hace que el texto siga funcionando. Porque no ofrece respuestas cómodas.
El espectador se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿cuánto de ese mundo sigue presente hoy?
Un montaje para quien busca algo más que entretenimiento
No es una obra ligera. Tampoco pretende serlo. Quien se acerque esperando una comedia convencional saldrá desconcertado. Y probablemente esa sea la intención.
Porque el teatro, cuando funciona, no siempre entretiene. A veces incomoda. Y otras, directamente, molesta.
Este montaje de ‘Los cuernos de Don Friolera’ juega en ese terreno. El de las obras que no buscan aplausos fáciles, sino dejar una idea dando vueltas.
Y eso, en un panorama cultural saturado de propuestas previsibles, se agradece.
Información práctica
Los cuernos de Don Friolera podrá verse en el Teatro Municipal de Coslada, el sábado 21 de marzo a las 19:00 horas.
- Duración del espectáculo: 125 minutos.
- Edad recomendada: mayores de 12 años.
- Compañía: Teatros del Canal y Estival Producciones
Las entradas pueden adquirirse aquí.





