Este mes de abril, las calles de Coslada tuvieron más ojos de lo habitual. La Policía Local de Coslada participó en la campaña nacional de control de velocidad impulsada por la Dirección General de Tráfico, y los datos que dejó esa semana de dispositivos merecen una lectura con calma.
Una semana de controles en los accesos al municipio
Entre el 13 y el 19 de abril, los agentes de la Policía Local desplegaron controles durante los tres turnos de trabajo en vías de entrada y salida del término municipal, así como en otras calles que, por sus características, concentran mayor riesgo de exceso de velocidad.
En total, se revisaron 436 vehículos. De ellos, 17 fueron sancionados por circular por encima del límite permitido. Eso es un 3,9%. Un porcentaje que, dependiendo de cómo se mire, puede parecer bajo o puede generar inquietud: uno de cada 25 conductores controlados estaba infringiendo la norma.
Las sanciones no son menores. Las multas van desde los 100 hasta los 600 euros, y la pérdida de puntos oscila entre 2 y 6, según la gravedad de la infracción. Las menos graves no llevan aparejada pérdida de puntos, pero las más severas pueden tener consecuencias serias para el permiso de conducción.
Lo que más se repite: el doble de velocidad en zonas a 30
Uno de los patrones más frecuentes detectados durante esta campaña de control de velocidad en Coslada, fue el de vehículos circulando entre 51 y 60 km/h por vías urbanas con límite de 30. No es un pequeño exceso: es prácticamente el doble de la velocidad permitida. Para ese tramo, la sanción es de 300 euros y la retirada de dos puntos del carnet.
Es un dato relevante porque las zonas 30 no son una imposición caprichosa. Están diseñadas para reducir el riesgo en calles donde conviven coches, ciclistas y peatones, y donde cualquier impacto a alta velocidad tiene consecuencias muy distintas que en una vía rápida.
Por qué la velocidad sigue siendo el problema
La velocidad inadecuada es el tercer factor concurrente más habitual en los siniestros de tráfico, especialmente en aquellos con víctimas mortales. Los datos son contundentes: se estima que entre el 10 y el 15% de todos los accidentes, y hasta el 30% de los mortales, tienen como causa directa el exceso de velocidad.
La física es implacable. A partir de 80 km/h, las posibilidades de que un peatón sobreviva a un atropello son prácticamente nulas. A 30 km/h, el riesgo de muerte se reduce al 5%. La diferencia entre esos dos números no es una cuestión de criterio: es lo que separa una situación recuperable de una tragedia.
Por eso, campañas como esta tienen sentido más allá de la recaudación de multas. El objetivo real es que el conductor que circulaba a 55 por una calle limitada a 30 lo piense dos veces la próxima vez, independientemente de si hay o no un radar delante.
Qué significa esto para Coslada
Un 3,9% de infractores sobre el total de vehículos controlados no es un dato alarmante en términos absolutos, pero tampoco invita a la autocomplacencia. Los dispositivos se concentraron en zonas consideradas de especial interés por sus características de tráfico, lo que significa que la muestra no es aleatoria: son precisamente los puntos donde el riesgo ya era conocido.
La campaña seguirá repitiéndose a lo largo del año. La DGT mantiene este tipo de operativos de forma periódica, y la Policía Local de Coslada continuará adhiriéndose a ellos. Mientras tanto, los datos de esta edición quedan como referencia de lo que ocurre en las calles del municipio cuando alguien decide medir.





