El Teatro Municipal suma a su programación una cita que, sobre el papel, parece conocida. Pero hay matices que invitan a mirar dos veces. “El hijo de la cómica”, dirigida y adaptada por José Sacristán, aterriza el próximo 18 de abril en Coslada con una propuesta que mezcla tradición, memoria y oficio.
Una historia que habla de teatro desde dentro
El hijo de la cómica se representará el 18 de abril de 2026 a las 19:00 horas en el Teatro Municipal, uno de los espacios culturales de referencia en Coslada. El título puede sonar lejano, pero el planteamiento es directo: una reflexión sobre la vida en los escenarios, las compañías itinerantes y el oficio de actuar cuando el telón no garantiza nada.
La obra bebe de la tradición del teatro dentro del teatro. No es solo una historia, es también una mirada hacia quienes la cuentan. Y ahí es donde la adaptación de Sacristán marca el ritmo. No hay artificio innecesario. La propuesta busca sostenerse en el texto y en la interpretación.
La mano de José Sacristán
Hablar de esta obra sin detenerse en José Sacristán sería quedarse en la superficie. Su papel no es solo técnico. Como director y adaptador, imprime una forma de entender el teatro que huye del exceso y apuesta por la palabra.
Sacristán lleva años transitando entre clásicos y textos contemporáneos, con una línea clara: respeto al material original y cercanía con el público. En este montaje, esa filosofía se traduce en una puesta en escena sobria, donde el peso recae en los actores y en la construcción del relato.
Una producción con sello consolidado
Detrás del proyecto está Pentación Espectáculos, una de las compañías más reconocidas del panorama escénico nacional. Su catálogo combina grandes textos con propuestas accesibles, lo que explica que esta obra llegue a circuitos municipales como el de Coslada.
Pentación no suele apostar por montajes vacíos. Su línea editorial es clara: teatro que funcione tanto para el espectador habitual como para quien entra por primera vez a una sala. En ese equilibrio se mueve “El hijo de la cómica”.
El hijo de la cómica
Si el escritor Delibes me enseñó a mirar, el cómico Fernán-Gómez, a escuchar. Durante unos cuantos años tuve el privilegio de estar cerca de él y escucharle.
Escucharle, entre otras, la historia de Fernanda López, «la rubia», su bisabuela, de la que heredó el color de pelo y que era de Valdelaguna, un pueblo al lado de Chinchón, el mío. Y de Carolina Gómez, costurera, la abuela que cuidó de su infancia como Natividad López, sus labores, cuidó de la mía.
Intercambiamos y compartimos coincidencias en otras tantas historias. Historias de supervivencia, de ausencias, miedos, esperanzas, sueños: de libertad, de «llegar a ser alguien», de ser ¿por qué no? Jackie Cooper, «el de La isla del tesoro», y también «escritor de novelas de Salgari».
Firme, orgullosamente resuelta en su melancolía, sonaba la voz de Fernando al recordar aquellos tiempos, al recordarse. Ecos de Baroja, Galdós, Barea… merodeaban por aquella memoria.
También, a través de la de Fernando, se me antojaban las voces de su abuela y de la mía, la lejana de Carola, su madre, la de María, la criada analfabeta aficionada a la poesía, la de Florentina y el «joder que piernas» de su novio.
La voz del niño soñador, la del meritorio con su puñadito de castañas pilongas en el bolsillo, la del joven enamorado y con prisa, con mucha prisa…
Voces en una sola voz.
Confío en que me escuchéis con la misma o parecida emoción con la que yo le escuchaba a él, el nieto de la costurera, el hijo de la cómica.
José Sacristán





