El Salón de Actos del Centro de Servicios Sociales de Coslada presentaba en el día de ayer un aspecto diferente al habitual. No era un día de trámites rutinarios, sino de reflexión profunda. La fecha no es casualidad: cada 20 de febrero el calendario nos recuerda la importancia de la equidad, pero más allá de la efeméride institucional, lo que se ha puesto sobre la mesa en esta quinta edición de las jornadas locales es una pregunta que afecta directamente al día a día de los barrios: ¿qué papel jugamos cada uno de nosotros en el bienestar del municipio?.
La V Jornada de Justicia Social de Coslada ha arrancado con una premisa clara: las administraciones no pueden caminar solas. El título del encuentro, centrado en los modelos participativos y el desarrollo comunitario, ya anticipaba que el protagonismo no iba a ser solo de los despachos, sino de la ciudadanía activa. Se trata de entender que una ciudad no es solo un conjunto de infraestructuras, sino una red viva de personas que interactúan, proponen y, a veces, también cuestionan la gestión de lo público.
Un espacio para el aprendizaje y el intercambio de experiencias
La mañana ha comenzado con la intervención de Clarisa Ramos, profesora de la Universidad de Alicante. Su conferencia, titulada de forma sugerente «Saber, aprender y construir colaborativamente», ha servido para asentar las bases de lo que significa realmente trabajar en red. Ramos ha puesto el foco en que el conocimiento no es algo que se posea de forma individual, sino algo que se genera cuando diferentes actores sociales se sientan a una misma mesa con un objetivo común.
Para los profesionales del ámbito social que abarrotaban la sala, el mensaje ha sido un recordatorio de que su labor técnica gana fuerza cuando se abre a la participación real de la gente. El objetivo de este foro no era otro que generar ese espacio de aprendizaje y reflexión mutua, donde las jerarquías se desdibujan en favor de la construcción colectiva.
De Rivas a Murcia: modelos que funcionan en otros municipios
Pero la teoría necesita ejemplos para ser creíble. Por eso, el encuentro ha dedicado una parte importante del tiempo a escuchar qué se está haciendo en otros lugares del país. Profesionales llegados de los ayuntamientos de Murcia y de la vecina Rivas Vaciamadrid han compartido sus propias experiencias en desarrollo comunitario. Esta comparativa es fundamental porque permite ver que los problemas de cohesión social o de soledad no son exclusivos de una sola localidad.
Al compartir soluciones que ya funcionan en otros puntos del mapa, se evita el error de intentar inventar la rueda cada vez que surge un conflicto social. La jornada, organizada por la Concejalía de Servicios Sociales y Mayores, ha servido así para reforzar el trabajo en red, una herramienta que se antoja indispensable para afrontar los retos actuales de las ciudades modernas.
El compromiso con una ciudad más inclusiva y democrática
A medida que avanzaba la sesión, el debate se ha trasladado a la importancia de la identidad local. Charo Arroyo, concejala delegada de Servicios Sociales y Mayores, ha intervenido para recordar que la justicia social no debería ser un concepto abstracto. Para la responsable municipal, se trata de una responsabilidad diaria de las administraciones públicas. Arroyo ha insistido en que apostar por una ciudadanía corresponsable es la única vía para garantizar que nadie se quede atrás.
Según sus palabras, cuando el vecino se siente protagonista de su propio desarrollo, la ciudad se vuelve más democrática y, sobre todo, más justa. El cierre del evento ha dejado una sensación de tarea pendiente, pero con herramientas nuevas para afrontarla. Al final, lo que ha quedado claro en este 20 de febrero es que la justicia social en Coslada empieza por algo tan sencillo, y a la vez tan complejo, como saber escucharse y trabajar juntos por el bien común.





