Coslada vuelve a poner el foco en el cine hecho desde las aulas con una cita que, en solo tres ediciones, ha ganado peso y ambición. El Festival CortoBerlanga 2026 regresa con cifras que invitan a detenerse y una gala final que promete llenar el patio de butacas del Teatro de la Jaramilla. Pero lo interesante no está solo en el escenario, sino en lo que ocurre antes.
Un proyecto educativo que crece con cada edición
El certamen nace en el IES Luis García Berlanga con un objetivo claro: usar el cine como herramienta educativa. Detrás hay profesorado, alumnado y el AMPA, con el respaldo del Ayuntamiento de Coslada. La concejala de Cultura, Emi Escudero, y el director del centro, David Hinojar, han sido los encargados de presentar una tercera edición que consolida la idea inicial.
El planteamiento no cambia, y quizá ahí está parte del acierto. Los cortometrajes deben girar en torno a la infancia o la juventud, con temas que conecten con valores sociales, creatividad, trabajo en equipo o salud mental. Es un marco amplio, pero con intención.
49 trabajos y una participación que gana diversidad
El plazo de presentación ya se ha cerrado y deja un dato: el festival ha dado un salto. Se han recibido 49 trabajos repartidos entre tres categorías: profesional, amateur y salud mental. No es una cifra desbordante, pero sí suficiente para hablar de consolidación.
Hay otros datos que explican mejor la evolución. El 40% de los proyectos están firmados por mujeres, pero el porcentaje sube hasta el 70% si se mira solo a los finalistas. También hay presencia internacional, con trabajos procedentes de cinco nacionalidades. No es todavía un festival global, pero ya no es solo local.
En cuanto a la selección final, competirán 9 cortos en categoría amateur, 12 en profesional y 6 en la sección dedicada a salud mental. Un reparto equilibrado que refleja la diversidad de propuestas.
La salud mental entra en el centro del festival
Uno de los elementos que marcan esta edición es el peso específico de la salud mental. No es una categoría más, sino una línea que conecta con la realidad educativa y social.
El festival incluye un premio específico impulsado por el Centro de Rehabilitación Laboral de Coslada y la Asociación de Salud Mental Corredor del Henares (ASAMEC). Esta colaboración introduce una mirada distinta y abre el certamen a historias que suelen quedar fuera de los circuitos más convencionales.
Una gala final con seis premios principales
La cita clave será el 25 de abril en el Teatro de la Jaramilla. Allí se entregarán los premios en seis categorías principales, diferenciadas por tipo de producción y público: infantil y juvenil, amateur y profesional.
A estos galardones se suma el premio especial relacionado con salud mental, que añade un matiz distinto al palmarés.
No hay grandes cifras económicas ni alfombra roja. Tampoco parece que sea la intención. Lo que se premia aquí es otra cosa: la capacidad de contar, de trabajar en equipo y de mirar el entorno con cierta sensibilidad.
Más que un festival, un termómetro educativo
CortoBerlanga funciona también como un pequeño termómetro. Permite ver qué preocupa a los jóvenes, cómo se expresan y qué temas aparecen con más frecuencia. Y en ese sentido, la evolución del festival apunta a algo evidente: hay interés, hay participación y hay una base que crece.
Queda por ver hasta dónde puede llegar. De momento, la tercera edición confirma que la idea funciona y que el cine, incluso en formatos modestos, sigue siendo una herramienta potente dentro y fuera del aula.





