La conexión con la M-45 ha vuelto al centro del debate en Coslada. No es un asunto nuevo, pero sí uno que afecta a la rutina diaria de cientos de conductores. Y esta vez llega al Pleno con una propuesta concreta que reabre una cuestión que muchos vecinos daban por perdida.
Un acceso que existió y que ya no está
Durante años, Coslada contó con accesos directos a la M-45 que facilitaban la salida rápida hacia esta vía de circunvalación clave en el este de Madrid. Esos enlaces permitían incorporaciones ágiles desde varios puntos del municipio, especialmente desde zonas como la calle calle Manuel Azaña o el barrio de Ciudad 70.
Pero ese escenario cambió. Según la información trasladada por el Partido Popular de Coslada, las últimas obras ejecutadas al inicio de la legislatura eliminaron estos accesos directos. El resultado es sencillo de entender: donde antes había un trayecto corto, ahora hay rodeos.
Más vueltas para llegar al mismo sitio
El portavoz popular, Paco Becerra, pone el foco en las consecuencias prácticas. Los conductores, sostiene, se ven obligados a alargar sus desplazamientos diarios sin una justificación clara. Es un problema que no se percibe en planos urbanísticos, pero sí en el tiempo que se pierde al volante.
La crítica va más allá del simple malestar vecinal. Desde el PP se cuestiona la lógica de una medida que, en su opinión, complica la movilidad en lugar de mejorarla. Porque eliminar accesos no reduce el tráfico: lo redistribuye. Y en este caso, lo hace de forma menos eficiente.
El debate de fondo: gestionar el tráfico
El planteamiento de los populares introduce una idea que suele aparecer en este tipo de discusiones: el tráfico no desaparece por decreto. Puede ordenarse, desviarse o limitarse, pero sigue existiendo. Y ahí es donde sitúan el problema.
Según Becerra, la gestión actual no responde a esa realidad. Considera que las decisiones adoptadas han ignorado el impacto en la movilidad diaria de los vecinos. Y plantea que cualquier política urbana debe partir de un análisis realista del uso del coche en la ciudad.
No es un debate exclusivo de Coslada. En muchas ciudades del área metropolitana de Madrid se está produciendo una tensión similar entre planificación urbana, sostenibilidad y necesidades de desplazamiento.
La propuesta: recuperar conexiones y estudiar el futuro
La moción que el PP llevará al próximo Pleno de abril no se limita a la crítica. Propone recuperar el acceso directo a la M-45 desde la calle Manuel Azaña y revisar la situación global del tráfico en esa conexión.
Además, introduce un elemento a medio plazo: el desarrollo del futuro Barrio del Jarama. Este crecimiento urbanístico obligará a replantear los enlaces viarios de la zona. Y, según los populares, es el momento de anticiparse.
La petición incluye la realización de un análisis técnico riguroso que evalúe tanto la situación actual como las necesidades futuras. No se trata solo de reabrir lo que existía, sino de decidir cómo debe ser esa conexión en los próximos años.
Un asunto que llegará al Pleno
El debate tendrá su primer capítulo formal en el Pleno ordinario de abril. Allí se verá si la propuesta logra respaldo suficiente o si el Gobierno municipal mantiene la línea actual.
Mientras tanto, el problema sigue en la calle. Literalmente. Porque cada minuto extra en un trayecto diario acaba convirtiéndose en una cuestión política. Y también en una medida de hasta qué punto las decisiones urbanas están alineadas con la vida real de los vecinos.





