La edición 39 de las Jornadas Culturales de la Casa Regional de Castilla y León en Coslada vuelve a ocupar su sitio en el calendario local. Lo hacen con una edición que roza las cuatro décadas y que arranca con un acto institucional cargado de nombres propios. Pero lo relevante no es solo quién estuvo, sino lo que representa esta cita para una ciudad que se ha construido también desde la mezcla de orígenes.
Un arranque con peso institucional y cultural
El Centro Cultural Margarita Nelken, en pleno corazón de Coslada, fue el escenario elegido para la inauguración oficial. Allí se reunieron representantes políticos, culturales y sociales en una cita que ya es habitual cada primavera.
El alcalde, Ángel Viveros, participó en el acto junto a la presidenta de la Casa Regional, Verónica Montes, y la concejala de Cultura, Emi Escudero. También estuvo presente el pintor José María Mezquita.
Pero una de las presencias más destacadas fue la del artista Antonio López, vinculado desde hace años a la ciudad. Su asistencia no fue anecdótica. Representa ese cruce entre cultura local y referentes nacionales que estas jornadas buscan consolidar.
Durante su intervención, el alcalde puso el foco en esa conexión. Agradeció la implicación de la Casa Regional y su papel en la vida cultural del municipio, subrayando cómo estas asociaciones han contribuido al desarrollo social de Coslada.

Casi cuatro décadas de identidad compartida
Las Jornadas Culturales de la Casa de Castilla y León en Coslada alcanzan este año su edición número 39. Esta cifra habla de continuidad, pero también de adaptación. Porque este tipo de iniciativas solo se mantienen si siguen teniendo sentido para quienes participan en ellas.
La Casa Regional de Castilla y León ha logrado precisamente eso: convertir una propuesta cultural en un espacio de encuentro. Un lugar donde se mezclan tradiciones, memoria y vida cotidiana.
En una ciudad como Coslada, marcada por la llegada de población de distintos puntos de España durante décadas, estas entidades han funcionado como puentes. No solo conservan costumbres, también ayudan a integrarlas en el tejido local.
Un programa que se extiende durante todo abril
Las actividades previstas no se concentran en un solo fin de semana. El programa se alarga hasta finales de abril, lo que permite una participación más amplia y diversa.
Aunque la inauguración marca el punto de partida, el verdadero peso de las jornadas está en su desarrollo. Talleres, encuentros y propuestas culturales que, año tras año, buscan mantener viva la conexión con Castilla y León sin perder de vista el contexto actual de Coslada.
Ese equilibrio es clave. Porque el riesgo de este tipo de eventos es quedarse en lo folclórico. Y aquí, al menos por trayectoria, han sabido evitarlo.
Más que tradición: una pieza del tejido social de Coslada
Detrás de estas jornadas hay algo más que una agenda cultural. Hay una red de relaciones, de asociaciones y de vecinos que han encontrado en este espacio una forma de participar en la vida pública.
El reconocimiento institucional que se vio en la inauguración responde a una realidad: estas casas regionales han tenido un papel activo en la construcción de la identidad local.
Y eso se nota en la continuidad. Mantener una cita cultural durante casi cuarenta años no es solo cuestión de programación. Es, sobre todo, una señal de arraigo.
Coslada no se entiende sin esa suma de historias. Y las Jornadas Culturales de la Casa de Castilla y León son una de las formas más visibles de contarlo





