La Comunidad de Madrid ha decidido dar un nuevo paso para resolver una de las crisis urbanísticas más preocupantes de los últimos años: los daños causados por la Línea 7B de Metro en San Fernando de Henares y Coslada. Se ha encargado a la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) un estudio con tecnología satelital para analizar los terrenos y localizar otras áreas y edificios vulnerables.
Este estudio pretende ayudar a prevenir nuevos daños, ofrecer información fiable a vecinos afectados y mejorar la planificación futura de intervenciones.
¿Por qué es necesario este estudio?
Desde hace varios años, los habitantes de San Fernando de Henares y Coslada viven con la preocupación de que sus hogares estén afectados por el túnel de la Línea 7B de Metro. Se han detectado grietas, asentamientos, filtraciones, daños estructurales en viviendas y locales, etc. El problema no es nuevo: los informes técnicos anteriores ya apuntaban a que el terreno bajo ciertas estaciones tiene problemas de firmeza por la combinación agua-sal y la composición geológica del subsuelo.
Aunque se han hecho obras de reparación, consolidación e indemnizaciones, muchos vecinos sienten que falta claridad sobre hasta qué punto otras zonas están en riesgo, si los daños detectados cubren todos los casos, o si algunos edificios podrían empeorar con el tiempo. Este nuevo estudio busca precisamente eso: ampliar la radiografía de la Línea 7B para incluir análisis satelital y evaluación de los movimientos del terreno con datos históricos.
¿En qué consiste el estudio?
Tecnología satelital: InSAR
El método será la Interferometría Radar de Apertura Sintética (InSAR), que permite usar imágenes de satélite para medir deformaciones en el terreno y edificaciones con altísima precisión, en muchos casos milimétrica. Se hará un análisis histórico que abarcará desde 2003 (cuando se iniciaron las obras de prolongación de la línea) hasta el presente.
¿Qué se va a medir?
Se evaluarán varios parámetros:
- Deformaciones acumuladas del terreno.
- Asentamientos diferenciales (cómo varían los movimientos entre distintos puntos cercanos).
- Velocidad de deformación, para ver si los cambios son lentos o acelerados.
- Comparación con zonas no afectadas por la infraestructura, para distinguir qué daños vienen directamente del túnel y qué podría tener otros orígenes.
¿Quién lo hace y cómo se organizará?
El estudio será desarrollado por la UPM, concretamente por su Departamento de Ingeniería y Morfología del Terreno. La Comunidad de Madrid facilitará los datos técnicos previos y colaborará con la universidad para que el proyecto sea riguroso.
Los plazos incluyen informes parciales para fases del estudio, por ejemplo, uno que abarque los periodos iniciales (2003-algunos años) y otro que recopile datos más recientes. También se podrán planificar inspecciones topográficas futuras basadas en estos hallazgos.
Impacto esperado para vecinos y urbanismo
El estudio de los terrenos ofrecerá beneficios prácticos:
- Identificación de edificios que puedan estar en riesgo, lo que permitirá prevenir daños graves antes de que ocurran.
- Más transparencia y confianza para los vecinos afectados, que llevan tiempo pidiendo información clara.
- Mejora en la planificación urbana: el Ayuntamiento y la Comunidad podrán priorizar las reparaciones y consolidaciones donde más se necesiten.
- Posible reducción de costes futuros si se detectan y corrigen problemas temprano.
Además, el estudio ayudará a clarificar responsabilidades, pues algunos daños han sido reconocidos ya por la administración (Puertas y ventanas desencajadas, grietas) pero otros siguen sin identificación formal.
Posibles críticas y retos
Aunque el estudio es bienvenido por muchos, hay varios retos a tener en cuenta:
- El resultado dependerá de la calidad de los datos previos, la precisión de las imágenes satelitales y la capacidad de validación en terreno.
- Algunos vecinos podrían sentirse decepcionados si el estudio concluye que no hay riesgo inminente, pero sí daños visibles que requieren intervención.
- La coordinación administrativa será clave: que los informes no queden arrinconados y que las conclusiones se transformen en acciones reales.
- Garantizar que los resultados se difundan de forma accesible a quienes vivan en las áreas afectadas.
El encargo de este estudio de los terrenos de la Línea 7B de Metro a la UPM es una buena noticia para quienes viven con la incertidumbre sobre sus viviendas en San Fernando de Henares y Coslada.
Al usar tecnología satelital avanzada, reunir datos históricos y comparar zonas afectadas con otras no afectadas, la Comunidad de Madrid pretende tener una visión más completa de los riesgos estructurales.
Ahora falta que este estudio se ejecute con transparencia, que los informes lleguen a los vecinos y que, sobre todo, las conclusiones sirvan para que la movilidad no venga acompañada de inseguridad o daños evitables.





