La noche en el municipio suele ser tranquila, pero el resplandor de las llamas ha vuelto a romper el descanso de los vecinos. No es la primera vez que ocurre en las últimas semanas y la sensación de deja vú empieza a cansar a quienes viven cerca del Polideportivo Municipal de la Vía. Los hechos, ocurridos este pasado viernes 20 de febrero de 2026, han dejado un rastro de ceniza y plástico fundido que va más allá de un simple acto de gamberrismo.
Y es que el fuego no solo se llevó por delante el mobiliario urbano. La virulencia de las llamas alcanzó a lo que muchos vecinos más cuidan: sus coches. El suceso ha puesto en alerta a las autoridades locales, que ya no hablan de casos aislados, sino de una serie de incidentes que comparten un patrón demasiado evidente para ser ignorado.
El balance de una noche de fuego en la Avenida de la Constitución
El recuento de daños tras el incidente de esa madrugada es desolador para el erario público y para los propietarios particulares. Según los datos oficiales facilitados por la Policía Local, hasta cinco contenedores quemados en Coslada han quedado totalmente inutilizados en las inmediaciones de la Avenida de la Constitución. El fuego, provocado de manera intencionada, se originó en una zona de alta visibilidad, cerca de instalaciones deportivas municipales.
Pero el daño material no terminó en los recipientes de residuos. El calor y la proximidad de las llamas afectaron a cinco vehículos que estaban estacionados en las inmediaciones. Algunos presentan daños leves en la pintura o las ópticas, mientras que otros han sufrido consecuencias de mayor consideración. Es el riesgo invisible de estos actos: una «chiquillada» o un acto de ira que acaba golpeando directamente el bolsillo de ciudadanos que nada tienen que ver con el conflicto.
La respuesta de los servicios de limpieza fue inmediata. Desde la Concejalía de Limpieza Viaria se coordinó la retirada de los restos humeantes y la desinfección de la zona afectada. Para cuando la ciudad terminó de despertar, ya se habían instalado nuevos recipientes para recuperar la normalidad en la recogida de basuras. Pero la mancha en el asfalto y el olor a quemado tardarán algo más en desaparecer.
La investigación apunta a un sospechoso recurrente
La Policía Local y la Policía Nacional no están trabajando a ciegas. Tras realizar el peritaje en la zona y revisar posibles testimonios o cámaras de seguridad, las pesquisas ya apuntan hacia un posible responsable. La coordinación entre ambos cuerpos está siendo total, centrando el foco en un individuo que podría estar detrás de esta oleada de incendios provocados.
Porque el contexto importa. Hace apenas unos días, la calle Cuba fue escenario de un episodio prácticamente idéntico. En aquella ocasión, tres contenedores fueron pasto de las llamas de forma intencionada. Dos incidentes en un radio de acción cercano y con un modus operandi similar no suelen ser coincidencia en el manual de cualquier investigador.
Las autoridades han sido claras: la colaboración de los residentes es la pieza que falta para cerrar el puzle. Se ha pedido a cualquier persona que haya observado movimientos extraños o conductas sospechosas en las cercanías del Polideportivo de la Vía que lo comunique de inmediato. A veces, un detalle que parece insignificante es el que permite realizar un arresto y frenar una escalada de vandalismo que ya empieza a preocupar seriamente en el barrio.





