La tarde del pasado domingo no fue una jornada tranquila para los vecinos que transitaban por las calles de Coslada. Lo que comenzó como un patrullaje rutinario de seguridad ciudadana se transformó en una escena más propia de una película de acción, pero con consecuencias muy reales y peligrosas para la integridad de los cosladeños. Un vehículo blanco y un conductor fuera de control desataron el caos en una zona donde la calma suele ser la norma durante el fin de semana.
Un impacto inesperado en la Avenida de la Constitución
Todo empezó de la forma más absurda posible. Un coche patrulla de la Policía Local de Coslada circulaba por la Avenida de la Constitución cuando, sin previo aviso, recibió un fuerte golpe por detrás. No fue un roce fortuito. El turismo de color blanco que lo seguía impactó contra la parte trasera del vehículo policial hasta en dos ocasiones.
Ante la gravedad del impacto y lo errático de la maniobra, los agentes detuvieron su marcha y se bajaron del coche para aclarar lo sucedido. Pero el conductor del turismo no tenía intención de dar explicaciones ni de presentar los papeles del seguro. En cuanto vio a los policías aproximarse, pisó el acelerador a fondo e inició una huida desesperada por el casco urbano.
Velocidades de infarto en zonas de treinta
La persecución policial en Coslada se extendió por varias arterias principales del municipio. El fugitivo ignoró por completo las señales luminosas y las sirenas que le indicaban que debía detenerse. En su intento por escapar, el vehículo recorrió vías como la Avenida del Plantío y la calle Virgen de la Cabeza.
El riesgo para los peatones y el resto de conductores fue extremo. En tramos urbanos donde la velocidad está limitada por seguridad a 30 km/h, el sospechoso llegó a alcanzar los 120 km/h. Es decir, cuadruplicó el límite permitido en calles donde cualquier cruce de un transeúnte habría terminado en tragedia. La pericia de los agentes fue determinante para evitar que el incidente se saldara con víctimas civiles, manteniendo la presión sobre el fugitivo sin perder de vista la seguridad del entorno.
El bloqueo final en la glorieta de Virgen de la Cabeza
La huida terminó de forma violenta unos minutos después. Ante la imposibilidad de que el conductor depusiera su actitud, la Policía Local organizó un dispositivo de cierre para cortarle el paso. El escenario final fue la glorieta de Virgen de la Cabeza. Allí, lejos de rendirse, el individuo volvió a demostrar su nulo respeto por la vida ajena y embistió deliberadamente al segundo coche patrulla que bloqueaba su trayectoria.
Tras este tercer impacto, el vehículo infractor quedó finalmente inmovilizado. Sin embargo, la tensión no terminó ahí. El hombre se negó en redondo a abandonar el habitáculo, lo que obligó a los agentes a emplear la fuerza mínima indispensable para extraerlo del coche y proceder a su detención.
Un balance de daños personales y materiales
Las consecuencias de este episodio son graves. Cuatro agentes de la Policía Local de Coslada han tenido que coger la baja médica tras sufrir diversas lesiones durante la intervención. A esto hay que sumar los daños materiales de consideración en los dos vehículos policiales que fueron embestidos de forma intencionada por el detenido.
El arrestado, un vecino de Madrid capital, presentaba una herida en la frente debido a las colisiones. Tras ser atendido en un centro hospitalario bajo custodia, se reveló el motivo más probable de su comportamiento suicida al volante: el alcohol.
Tasas de alcohol de tipo delictivo
Los resultados de las pruebas de alcoholemia no dejaron lugar a dudas. En el mismo momento de los hechos, el alcoholímetro digital marcó una tasa de 1,02 mg/l. Pero lo más sorprendente es que, dos horas después de recibir atención médica, el etilómetro evidencial seguía arrojando una cifra de 0,85 mg/l en aire espirado.
Cualquier valor por encima de 0,60 mg/l ya se considera un delito contra la seguridad vial según el Código Penal. Este individuo no solo superó el límite, sino que lo mantuvo en niveles altísimos mucho tiempo después del suceso. El detenido ya ha sido puesto a disposición judicial y entregado al Cuerpo Nacional de Policía para responder por los múltiples delitos cometidos en una tarde que Coslada tardará en olvidar.






